Tuxtla Gutiérrez, Chiapas a 9 de mayo de 2026.
En uno de los estados con mayor rezago educativo del país, la propuesta anunciada por el secretario de Educación Pública, Mario Delgado, para adelantar el cierre del ciclo escolar 2025-2026 representa una decisión equivocada y alejada de la realidad que viven miles de estudiantes chiapanecos.
No se puede aplicar una medida nacional ignorando las realidades regionales.
Chiapas enfrenta desde hace años profundas desigualdades educativas. De acuerdo con diagnósticos oficiales y el propio Programa Sectorial de Educación 2025-2030 del estado, la entidad mantiene rezagos en infraestructura escolar, cobertura y acceso educativo, particularmente en comunidades indígenas y rurales.
A ello se suma que Chiapas continúa ubicándose entre los estados con mayores índices de analfabetismo del país, una realidad que obliga a fortalecer el aprendizaje y no reducir el tiempo efectivo en las aulas.
En muchas regiones del estado, las aulas no solo representan un espacio de aprendizaje, sino también un punto de encuentro comunitario y una herramienta clave para evitar el abandono escolar.
Reducir semanas efectivas de clases en un estado con altos niveles de rezago educativo no puede tomarse a la ligera.
Después de los efectos que dejó la pandemia, miles de estudiantes en Chiapas todavía enfrentan dificultades de aprendizaje, rezago académico y condiciones desiguales para continuar sus estudios. En muchas comunidades persisten las carencias básicas, el acceso limitado a conectividad y escuelas donde el tiempo en las aulas sigue siendo fundamental para evitar el abandono escolar y fortalecer el aprendizaje.
Mientras en Chiapas todavía faltan condiciones dignas para estudiar, el gobierno federal plantea reducir clases por un evento internacional ajeno a la realidad de millones de estudiantes.
Reconocemos que las altas temperaturas representan un desafío real para estudiantes y docentes; sin embargo, la solución no puede ser recortar educación.
Si la infraestructura de las escuelas no está preparada para enfrentar las altas temperaturas, entonces el problema es de planeación gubernamental, no de la niñez mexicana y por supuesto de Chiapas.
La discusión de fondo no debe centrarse en reducir clases, sino en garantizar escuelas dignas, seguras y preparadas para responder a las condiciones climáticas que enfrenta el país.
La niñez chiapaneca necesita más oportunidades educativas, no medidas que reduzcan su acceso al aprendizaje.
Desde Acción Nacional Chiapas hacemos un llamado a que cualquier modificación al calendario escolar sea resultado de criterios pedagógicos claros, considere las condiciones particulares de cada entidad y coloque al centro el derecho de las y los estudiantes a una educación de calidad.
El futuro de Chiapas no puede construirse con menos educación.
La educación debe seguir siendo el camino para fortalecer la Patria, la Familia y la Libertad. #ChiapasCuentaConElPAN
Katy Caravantes
Presidenta Estatal del PAN Chiapas
